Biografía

Aida Vega

Hace un poco más de quince años está dedicada a su trabajo de cohesionar sus inquietudes lejos de pretenciones academicistas pero con una alta significación por la simbología que encierra, y para la cual, acude a la naturaleza, el universo, pensamientos y memorias, que se expresan en figuras donde intervienen elementos precisos como el látex, espumas, lacas, icopores, láminas y granos.

A partir de sus nociones largamente estudiadas de la cerámica y las experiencias con materiales al horno, llegó a enseñar sus conocimientos a niños en Bogotá, Colombia, su tierra natal, y compartir su imaginación en procesos artesanales, proyectos de manualidades, y también participar de experiencias productivas con pintura de azúcar o en la creación de figuras en madera.

Como nació con los dones de la creatividad artística y quizás por lo mismo, sus mejores palabras son las que se derivan de la observación de cada una de sus propuestas pictóricas, porque son en el fondo, conceptos del universo, memorias de recuerdos expresadas en formas conceptuales que oscilan entre intuiciones no deliberadas del arte-deco y los expresionismos abstractos. Su crecimiento autodidacta es revelador porque le otorga licencias de autenticidad y le abren espacios aprovechabes en ese necesario recorrido de los artistas en busca del lenguaje propio. Aunque estudió la técnica del óleo, prefiere el acrílico pero en todo caso sujeto a la fijación de materializar cada obra con incorporaciones mayores de relieves.

Radicada en Union City, New Jersey, su inspiración sigue siendo la naturaleza plasmada de peculiar manera, el hombre y el mundo, a través de formas y movimientos que llegan a parecer sueños del inconsciente y en donde el empleo de los colores complementa la armonía de conjunto, porque están presentes sin el ánimo de
protagonizar cada sugerencia creativa y contribuyen a la provocación inmediata de sensaciones estéticas.